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  Ética pública y otras leyendas urbanas Hola queridos… hoy vengo con un leve ardor de estómago. No sé si es por el calor, por el café, o por consumir actualidad nacional en ayunas, que es una práctica de riesgo reconocida ya por la Organización Mundial de la Salud Mental Colectiva. Porque hay días en los que una no se enfada… no. Una simplemente se queda mirando al vacío. Con esa serenidad inquietante de quien ya no sabe si reírse, llorar o pedir cita directamente con un exorcista administrativo. Y la pregunta aparece sola: ¿Esto es normal… o simplemente llevamos tantos años viviendo en el absurdo que ya lo decoramos con plantitas? Porque tú miras alrededor… y descubres algo fascinante: las reglas del juego no las pone el jugador, las pone el árbitro. Que casualmente también juega y además apuesta. Y claro… ahí empieza la magia democrática deluxe. Porque los gobernantes no solo gestionan el sistema. No, no, no. Ellos escriben el sistema, lo interpretan, lo parchean, lo con...
  La zanahoria, la coleta y los burros Hola queridos, acomodaos bien, coged unas palomitas, un ibuprofeno y si podéis también un poquito de paciencia, porque hoy vamos a hacer un ejercicio de memoria histórica colectiva. Sí, memoria, esa cosa que en España dura menos que un yogur abierto en agosto. Vamos a viajar quince añitos atrás. Nos montamos en el Delorean patrio, versión low cost comprada en Wallapop, y aterrizamos concretamente en el 15 de mayo de 2011. ¿Os suena? Claro que os suena. El famoso 15-M. Los indignados, la revolución de las plazas, el momento en el que media España descubrió que estaba hasta los santos cojones… pero de forma pacífica, sostenible y con tambores reciclados. En aquella época el presidente del Gobierno era José Luis Rodríguez Zapatero, conocido también como “el hombre que sonreía mientras el país ardía”. Un líder político que gobernaba España con la misma energía con la que un monitor de yoga te dice que “todo fluye”. Llevaba ya siete años y un m...
  La nueva nueva normalidad Hola queridos. Hoy vengo a haceros una reflexión humilde, sencilla, tranquila… básicamente imposible de publicar sin que alguien en internet me llame fascista, boomer, comunista, neoliberal o las tres cosas a la vez. Porque esa es otra maravilla de la nueva nueva normalidad: ya nadie discute ideas. Ahora eres directamente una etiqueta con patas. Tú dices “igual pagar 1.200 euros por compartir piso con tres desconocidos y una cucaracha emocionalmente dependiente no es calidad de vida” y automáticamente aparece uno diciendo: “Eso es porque no has entendido el progreso, facha!”. Y probablemente tenga razón. Porque claramente el progreso consistía en trabajar más, cobrar menos y vivir peor… pero con wifi de fibra. Antes, con el sueldo de un currito normal, uno de esos señores que arreglaban cosas, fabricaban cosas o trabajaban 12 horas sin hacer un TikTok motivacional sobre ello… podías mantener una familia. Una familia entera. Con hijos. Sí, hijos. Eso...
  Del murciélago al ratón: la secuela que nadie pidió Hola queridos ¿cómo estáis? Porque... yo ya sé perfectamente lo que estabais pensando todos estos días. “Pero bueno… ¿esta mujer dónde se ha metido? ¿Por qué no habla del tema? ¿Se habrá echado ya al monte escapando de los seres humanos para vivir en una cueva abrazada a una cabra? ¿La habrá secuestrado un topillo rojo sindicalista? ¿Se habrá contagiado del hantavirus mientras acariciaba a su hámster ruso?” Pues NO, queridos. Aquí sigo, viva, respirando. Lo que he estado haciendo estos días ha sido escuchar muchísimo, leer todavía más, investigar, buscar información, comparar datos… y sobre todo desarrollar un nivel de sospecha que ya mismo me convierte oficialmente en suricata de élite. Porque a estas alturas de la película, cuando los medios empiezan con el “ALERTA”, “PELIGRO”, “PREOCUPACIÓN INTERNACIONAL”,“PODRÍA LLEGAR A ESPAÑA”,“EXPERTOS MUY PREOCUPADOS”, a mí automáticamente se me activa el modo animal del desierto: o...
  Bonhoeffer tenía razón y nosotros consignas Hola, queridos. Poneos cómodos, coged algo de beber, mejor si es fuerte, porque lo vamos a necesitar, porque hoy vengo ilustrada. Sí, yo. Sorprendente, lo sé. Resulta que acabo de descubrir a un señor llamado Bonhoeffer. Un teólogo alemán que, entre otras cosas sin importancia como enfrentarse al nazismo (un detalle menor), decidió dejarnos unas reflexiones que, sinceramente, parece que las escribió ayer viendo las noticias en España con una copa de vino y cara de “esto ya lo he vivido”. Y claro, una piensa: ¿pero cómo no me habían hablado antes de este hombre? ¿Dónde estaba yo? ¿Viendo reels? Probablemente sí. En fin, vamos al tema. Este buen señor dijo algo que debería venir hasta en las cajas de cereales: la estupidez es un enemigo del bien mucho más peligroso que la maldad . Y aquí ya empezamos fuertes, porque una piensa: “bueno, peor que el mal, imposible”. Pues no, queridos, siempre se puede empeorar. Porque contra el mal tú ...
  Un sucedido Hola queridos. Hoy vengo en modo estrella internacional del drama fino: con una mala hostia exquisita, un cabreo digno de alfombra roja, una frustración gourmet, una pena de tragedia griega y una rabia contenida que, sinceramente, va a salir por algún lado… y qué mejor escenario que este, donde una puede brillar con todo su esplendor. Os pongo en antecedentes, porque esta obra tiene argumento. Enero. Llega la circular del cole anunciando el viaje de estudios. Primera ronda de pagos para ver quién se apunta. Destino: San Sebastián. No es Bali, pero a mi hijo le da exactamente igual porque lo que quiere es lo verdaderamente importante en la vida: irse con sus amigos a hacer el tonto. Esa edad maravillosa en la que la felicidad cabe en una mochila del Decathlon. Febrero. Segunda entrega del thriller: han salido pocos niños, concretamente 39 según la circular. Hay que hacer el segundo pago antes del 13 de febrero. Pues ahí que voy yo, puntual, obediente, financiando...
La élite espiritual del ano solar Hola queridos! ¿ A que pensabais que os habíais librado de mí?¿En serio?¿Así, sin más?¿Creíais que yo iba a desaparecer en silencio como un funcionario un viernes a las dos? Pues no, queridos, no, aquí estoy otra vez. Y os voy a confesar algo: llevaba una temporadita bastante intensita… una de esas rachas en las que una abre el móvil y lo único que ve es muerte, corrupción, destrucción, escándalos, dramas políticos, guerras, gente peleándose por Twitter y el vecino del quinto haciendo obras a las siete de la mañana . Vamos, un panorama tan alegre que ya estaba yo lo suficientemente encabronada como para no venir aquí a encabronar también al personal . Porque una cosa es informar y otra muy distinta es hundir la moral colectiva , que para eso ya está el telediario. Pero fijaos qué cosas tiene la vida… Ayer… tuve una visión. Sí, sí. Una revelación. Un momento de iluminación espiritual. Ayer volví a refutar algo fundamental: La humanidad no se ha e...