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Mostrando entradas de septiembre, 2025
  Querido alcalde: esto no ha sido un fiestón, ha sido una semana gastronómica Pues sí, queridos, resulta que el viernes escuché a nuestro queridísimo alcalde, ese hombre con tanta imaginación que debería estar escribiendo novelas de fantasía junto a Tolkien y Roald Dahl, decir con todo el desparpajo que las fiestas mateas de este año han sido “fantásticas” . Y no solo fantásticas sino casi una mezcla entre los Carnavales de Río, Tomorrowland y la Feria de Abril… Y claro, yo pensé: “¿Fantásticas? ¿En serio? ¿Pero este señor y yo vivimos en la misma ciudad o él se teletransportó a otra dimensión?” Porque yo tengo ya mis buenos 50 tacos , medio siglo, con sus canas, sus achaques y todo, y resulta que todavía conservo una cosa que, por lo visto, se le ha borrado al alcalde de la cabeza: la memoria . Sí, la memoria, esa cosa que se activa sola y que sirve para recordar cosas más allá del último discurso o del último selfie cortando una cinta. Así que, ya que al señor alcalde par...
  Un mechero, tres críos y el apocalipsis social Hola, queridos. Yo pensaba no dar el coñazo hasta después de las fiestas. Sí, una heroica idea de madre moderna: desaparecer del mapa, dejar que la gente viva. Pero nada, la vida tenía otros planes para mí. Porque hay cosas que ocurren que claman ser contadas a ver si se me va a olvidar que una ya esta mayor. Imaginad la escena: salida de las vaquillas. Parque adyacente, ambientazo de fiesta, olor a choricillo y calimocho, niños con el pañuelo al cuello y yo en plan “madre que vigila, pero no agobia, porque... soy guay” que te voy a decir. Mis hijos, 10 y 12 años, un amiguito y servidora, formando el equipo de supervisión parental más surrealista de la historia. Y de pronto llega el momento clave: la pregunta infantil más peligrosa jamás formulada: “Mamá, ¿podemos echar unos petardos?”. Ahí, amigos míos, el corazón de cualquier adulto da un vuelco. Porque sabes que respondas lo que respondas, vas a perder. Y yo, en un alarde ...
  San Mateo: de feria medieval a fiestón riojan o Seamos claros: septiembre en Logroño no es un mes, es un estado de ánimo. Cuando los viñedos se ponen dorados, el Ebro huele a mosto y los vecinos empiezan a sacar las camisetas de peñas del fondo del armario, sabes que se acerca San Mateo , la gran fiesta de Logroño y, de rebote, de toda La Rioja. Pero para entender este fiestón hay que viajar atrás. Y no me refiero a “cuando yo era joven y aguantaba más”, no: mucho más atrás. El primer antecedente oficial se remonta a 1352 . Sí, hace casi 700 años ya andaban de juerga. Bueno, de juerga… en realidad de feria. El rey firmó un documento (muy serio, muy sellado, muy medieval) que autorizaba a Logroño a organizar un mercado. Lo que hoy es San Mateo empezó siendo un mercadillo : gallinas por aquí, sacos de trigo por allá, paños de lana, artesanías y algún que otro vendedor que seguro también decía “me lo quitan de las manos”. Imagina las plazas llenas de campesinos regateando, merc...
  La humanidad ha perdido el manual de instrucciones ¿En serio? ¿ Hasta dónde estamos dispuestos a llegar? Porque, francamente, esto ya no es ni una película de ficción de serie B: es como si alguien mezclara un guion barato con un algoritmo furioso y lo dejara hervir hasta que explota toda lógica. Supongo que todos os habéis enterado, e sta semana han matado a bocajarro a alguien que estaba exponiendo su opinión en una universidad, ese supuesto lugar mítico donde se supone que se debaten ideas y no se reparten balas como folletos. Y, por lo visto, el tipo que apretó el gatillo debía de tener un máster en “interpretación literal del odio”. Alguien decidió que la mejor forma de resolver un debate era pasar directamente a la biología forense. Innovador. Obviamente, puedo entender, en el mismo sentido en que entiendo que hay quien colecciona colillas usadas, que gente un poquito trastornada, tras pasar horas y horas viendo vídeos que el algoritmo les insiste que “sí, esto e...
  Si alguna vez te han jodido con una sonrisa administrativa, comparte.   Hoy vengo a pediros un favor. Tranquilos queridos, no os asustéis, que no es el típico favor de “ayúdame a hacer una mudanza” ni de “cuídame al perro que me voy de vacaciones a Cancún”. No. Lo mío es mucho más sencillo: necesito que compartáis esto. Pero compartidlo mucho, rollo plaga bíblica, que lo vea hasta el primo lejano que siempre te manda cadenas de WhatsApp de “Buenos días con café”. La historia que os voy a contar parece un sketch de La que se avecina , pero no: ha sido mi semana. Resulta que un familiar muy cercano por desgracia cae enfermo y necesita un tratamiento. Le recetan varias cosas y todo bien… hasta que llegamos al diamante de la corona: una cosa muy concreta, muy necesaria y, cómo decirlo finamente… Caro, pero caro de esos que piensas: “¿Pero esto cura o te paga una semana en un hotel con spa?”. El resto de las cosas, perfecto, concedidas sin problema. Pero esto en concreto, a...
  Quiero hibernar hasta junio Ayssss… señores, señoras, criaturas del Señor… quedan cuatro días. ¡Cuatro miserables días para la vuelta al cole! ¡Y yo, que según los medios debería estar descorchando champán, estoy con menos ganas que ellos! Que ya es decir, porque mis hijos hablan del colegio como si les llevara a trabajar a una mina en el siglo XIX. “¡Madreee, no quiero volver!” Pues yo tampoco, hijo, pero alguien tiene que pagar el Wifi. Ellos al menos van a reencontrarse con los colegas, a intercambiar cromos, a hacer gamberradas en el patio. Yo lo que me reencuentro es con el despertador a las 7 de la mañana, que suena más violento que la alarma de incendio de un centro comercial. He preparado los uniformes… que oye, con lo que valen los uniformes de hoy en día, yo ya estoy pensando en abrir un OnlyFans de medias escolares y corbatas a rayas. Luego, el material escolar… otro pastizal. Pero vamos, un pastizal nivel: “Señora, ¿me da un kilo de folios y un par de riñones?”....