La élite espiritual del ano solar
Hola queridos! ¿ A que pensabais que os habíais librado de mí?¿En serio?¿Así, sin más?¿Creíais que yo iba a desaparecer en silencio como un funcionario un viernes a las dos? Pues no, queridos, no, aquí estoy otra vez.
Y os voy a confesar algo: llevaba una temporadita bastante intensita… una de esas rachas en las que una abre el móvil y lo único que ve es muerte, corrupción, destrucción, escándalos, dramas políticos, guerras, gente peleándose por Twitter y el vecino del quinto haciendo obras a las siete de la mañana. Vamos, un panorama tan alegre que ya estaba yo lo suficientemente encabronada como para no venir aquí a encabronar también al personal.
Porque una cosa es informar y otra muy distinta es hundir la moral colectiva, que para eso ya está el telediario. Pero fijaos qué cosas tiene la vida… Ayer… tuve una visión. Sí, sí. Una revelación. Un momento de iluminación espiritual.
Ayer volví a refutar algo fundamental: La humanidad no se ha extinguido todavía porque la sociedad ha avanzado tanto… que hasta el más tonto tiene oportunidades. Y diréis: “¿Pero qué viste ayer? ¿Qué epifanía mística descendió sobre tu cabeza?” Pues veréis, os cuento.
De los creadores de “La Tierra es plana”… y de la maravillosa teoría de que “las aves no existen y en realidad son drones espías del gobierno, de ahí su nombre, Aparatos Voladores Espias”… llega ahora… la nueva joya del pensamiento contemporáneo…¡EL PERINEUM SUNNING!
Sí. Respirad. Dejad que el concepto os atraviese el alma. Perineum. Sunning. Traducido al castellano fino de toda la vida: tomar el sol… en el ano.
Sí, sí. Habéis oído perfectamente. EN. EL. ANO. Porque aparentemente, en algún punto entre un retiro espiritual de Instagram y un grupo de WhatsApp de gente demasiado motivada, alguien decidió que el sol ya no debía darnos en la cara… ni en la espalda… ni en las piernas… No. Había que apuntar directamente a la puerta de salida.
Y lo mejor es la explicación. Porque esto no es una tontada cualquiera, no. Esto viene con marco filosófico y todo. Resulta que aseguran que el perineo es, atención… “el Portal de la Vida y la Muerte” según el taoísmo antiguo. Que tú dices… Bueno… portal, portal… Yo siempre lo había considerado más bien la salida de emergencias, pero oye, cada uno interpreta la anatomía como quiere.
Según estos gurús solares, ese
punto es un lugar por
donde la energía entra y sale del cuerpo.
Y
claro, si tú lo expones al sol… lo que ocurre es que recargas
directamente el sistema de chakras.
Como si fuéramos un móvil pero con batería espiritual. Ahora bien.
Yo os digo una cosa: si ese es el portal de la vida y la muerte…
más que cargar
energía lo que permite es descargar peso y vivir más ligero,
no?
Pero esperad, porque la cosa mejora. Que dicen que 30 segundos de sol en el ano… treinta segundos, eh… ni un minuto, ni dos… TREINTA SEGUNDOS …produce un “chispazo energético” más potente que el café. O sea que ya me imagino a la gente por la mañana:
—Cariño, ¿quieres café?
—No,
gracias, me voy al balcón a cargar el culo un momento.
Dicen que despierta los órganos. Aumenta la energía vital. Amplifica el campo áurico. Que esto ya suena a antena parabólica espiritual. Pero no queda ahí. También dicen que aumenta el magnetismo personal, la creatividad y la libido. Así que preparaos, porque si esto se populariza… este país se va a llenar de artistas intensísimos y de gatilleros místicos con el culo mirando al sol. Las terrazas llenas de gente conectando con su energía interior. Sí, claro. Interior pero que muy interior.
Además, promueven la maravillosa idea de que esto equilibra las hormonas sexuales y regula el ritmo circadiano para dormir mejor. Pues nada. Todos los sonámbulos del planeta mirando para Cuenca a las ocho de la mañana con las patas en alto.
Que si esto llega a España, os lo digo ya: Los vecinos van a abrir la persiana y se van a encontrar un festival de culos fotosintéticos en los balcones que flipas.
Pero espera, que aun hay más. Porque también dicen que esta práctica te enraíza con la naturaleza. Que te reconecta con la Tierra de una forma profunda. Claro, porque ya no nos bastaba con abrazar árboles. Eso ya era demasiado vintage. Ahora hay que poner el culo al sol para sentir el universo. Es la evolución lógica del ser humano, claramente.
Pero lo mejor, lo mejor de todo… son los incautos que se lo han creído. Porque claro… si hay una parte del cuerpo que NO VE EL SOL EN TODA SU VIDA… esa es precisamente el oráculo. Así que la gente lo prueba… y luego vienen a internet a contarnos la experiencia. Y ahí están los testimonios maravillosos: “Me quemé gravemente el agujero del pucker.” Que es una frase que yo jamás pensé que iba a escuchar en mi vida.
Otros diciendo que tuvieron que ponerse hielo… cremas… aloe vera… aftersun… Vamos, yo estoy convencida de que esto es un invento de las empresas de aftersun. Una conspiración. Porque tú imagínate esa reunión de marketing, ese braingstorming:
—Tenemos que vender más crema para
después del sol, ¿qué podemos hacer?.
—¿Y si convencemos a
la gente de que se queme… el culo?
Brillante.
Y lo peor no es que alguien lo haya pensado. Lo peor… es que hay gente que lo esta probado. Que hay personas adultas, con DNI, con cuenta bancaria, con derecho a voto… que una mañana se han levantado, han salido al balcón, han mirado al cielo y han dicho: Hoy… hoy voy a solarizarme el ojete.
Pero la imagen… la imagen es lo mejor. Porque los vídeos existen. Ahí salen los modernillos espirituales… patas arriba, haciendo una V enorme con las piernas… y con las manos abriéndose los cachetes para que entren bien los rayitos de sol en la puerta trasera.
Y yo solo pienso una cosa: Luego habrá que verlos andar, porque una quemadura ahí tiene que ser… una cosita seria. Van a ir por la calle como cowboys después de tres días a caballo. Paso a paso. Muy abiertos. Muy iluminados espiritualmente.
En fin que una vez más queda demostrado que cuando crees que la humanidad ya ha tocado techo en lo de hacer el ridículo… siempre aparece alguien con una escalera. Aunque claro… igual es que ha tomado demasiado sol por el culo y la creatividad se le ha disparado exponencialmente.
Así que yo os digo lo de siempre queridos: Haced lo que queráis, vivid vuestra vida, buscad la iluminación donde os dé la gana… Pero por favor… no me seáis borregos. Si queréis energía, tomad café. Si queréis creatividad, leed un libro. Si queréis conectar con la naturaleza… id al monte. Pero por favor… dejad de apuntarle al astro rey con partes del cuerpo que claramente no estaban diseñadas para hacer la fotosíntesis. Que luego pasa lo que pasa, y acabamos con media humanidad caminando raro, oliendo a aloe vera… y diciendo con voz muy profunda: “Estoy pasando por un proceso de sanación”. Sí. Sanación si…pero con aftersun.
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