Todo lo malo, por lo visto, es español

Ayer fue 12 de octubre… Día de la Fiesta Nacional de España. Antes llamada Día de la Hispanidad, antes Día de la Raza, y antes… bueno, antes supongo que era martes. Cada cierto tiempo le cambian el nombre, como si fuera un grupo de WhatsApp: “12 de octubre  (nuevo nombre otra vez)”.

El caso es que siempre me ha parecido un día perfecto para lo que más nos gusta a los españoles: no trabajar. Fiesta, puente, y a descansar la patria. Pero últimamente, oye, he escuchado tanta tontería sobre el tema que me dije: “vamos a reflexionar un poco”.
Y reflexionando me di cuenta de algo preocupante:
resulta que todo lo malo de la historia, últimamente, lleva la etiqueta “España”.

Si hay conquista, los malos son los españoles. Si hay un virus que arrasa el planeta, ¡toma! “Gripe española”. Si un español se cae por las escaleras… seguro que fue por culpa del Imperio. Madre de Dios, vamos a tener que dar gracias al pangolín.

Ni la peste negra, ni el colonialismo británico, ni las cruzadas francesas, ni los esclavos portugueses… ¡No, no! La culpa siempre es de España. ¡De un país que ni siquiera existía oficialmente cuando ya le estaban echando la bronca! Oye, somos tan buenos en esto de ser los malos, que nos echan la culpa hasta del descubrimiento de América… ¡por descubrirla! Cuando por otro lado nos quitan el logro hace tiempo unos vikingos.

En fin, que los españoles conquistaron América y fueron malísimos, ¿no?. Vale, ¿y los ingleses? Ah, claro, ellos no conquistaron, ellos hicieron colonias. Sí, colonias… pero de exterminio, con nombre de perfume: "Colonia inglesa, aroma a pólvora, pólvora y más pólvora." Los ingleses llegaban a América con su Biblia en una mano y su mosquete en la otra… Y decían: “¡Dios nos ha dado estas tierras!” Claro, sobretodo si no queda nadie vivo para discutírtelo.

Y los franceses, esos sí que tenían estilo. Ellos iban en plan bohemio:“Vamos a comerciar pieles… y amor libre.” Sí, sí, amor libre sobre todo con las indígenas y cuando ya no servían, las mandaban al norte a criar renos. Pero eso sí, eran “civilizados”. Todo muy “bonjour” y muy “liberté, égalité, fraternité”…Menos para los pueblos que arrasaban, claro.

Y los portugueses, nuestros primos ibéricos. Ellos se desviaron un poquito y acabaron en Brasil “por accidente”. Por accidente, dice. ¡Te pierdes un día y apareces en otro continente! Eso sí que es tener el GPS en modo medieval: “Gire a la izquierda en Cabo Verde… recalculando… recalculando… ¡Bienvenido a América del Sur!”

Los portugueses eran más discretos, no decían “conquistar”, decían “comerciar”. Claro que sí guapi, comerciar con personas, claro, porque fueron pioneros en el tráfico de esclavos. Pero oye, con su sonrisa triste y su fado de fondo, parecía que daban hasta penita. ¡Si hasta la esclavitud suena romántica con acento portugués!

Y mientras tanto, nosotros… Los españoles, los peores de todos, los más malvados, los Darth Vader del siglo XVI. Los únicos que dejaron idioma, religión, universidades, ciudades, literatura, arquitectura, leyes… Pero eso sí, somos los villanos oficiales del planeta. Los que descubrieron un continente, lo mapearon, lo evangelizaron, lo mestizaron… Y aún hoy nos acusan de genocidio.

Los otros exterminaron directamente, pero claro, ellos “fundaron los Estados Unidos”. Nosotros fundamos universidades, ellos fundaron reservas indias. Y encima, nos llaman a nosotros los malos. Mira tú qué branding, qué agencia de marketing tenían los ingleses.
“Genocidio inglés: libertad, democracia y té a las cinco.”

Y hablando de branding… ¿Quién fue el genio que bautizó la pandemia mas mortal de la historia como “Gripe Española”? Algo que ni siquiera nació aquí que nos la comimos de rebote. Según los estudios, la hipótesis mas factible es que se originara en Kansas, Estados Unidos. Sí, sí, Kansas, donde Dorothy y su perro se fueron volando al país de Oz… y de paso, al parecer, exportaron la peor gripe del siglo.

Pero claro, los americanos estaban en guerra y censuraban las noticias. Así que, oficialmente, no pasaba nada. Aquí en España, que no estábamos en guerra y lo contamos… Pues toma “La gripe española”. Por ser sinceros, nos llevamos el título.
Ni un gracias, ni un premio, ni un “gracias por avisar que se muere medio planeta”.
Nada. Solo la fama. En serio?, somos los únicos que decimos la verdad y acabamos siendo la enfermedad. Si esto no es digamos “mala suerte histórica”, no sé qué es.

Así que entre la gripe y los conquistadores malvados, parece que lo nuestro es coleccionar mala prensa. Nosotros regalamos el idioma a medio planeta, inventamos la universidad en América, enseñamos arquitectura, música, agricultura, filosofía… Y aún hay quien cree que Hernán Cortés era Thanos con una cruz.

Yo me pregunto: ¿Quién maneja esta campaña de publicidad tan buena contra España?
¿Una agencia inglesa? ¿O quizá los guionistas de Hollywood, que hacen películas donde el español siempre es el malo con acento y bigote? Porque tú ves una peli americana y si aparece un español ya sabes cómo acaba: o muere, o traiciona, o es narcotraficante en 1492.

Mientras tanto, los ingleses son los salvadores de la libertad, los franceses, poetas de la cultura, los portugueses, exploradores románticos, y los españoles… los villanos con galeones. ¡Galeones! Que suena a barco pirata con subvención del Estado.

Pero tranquilos, que el tiempo pone todo en su sitio. Unos conquistaron oro, otros esclavos, otros pieles… Y nosotros, los españoles, conquistamos la mala fama.¡Olé!

Nosotros no exportamos un virus letal, ni esclavos ni propaganda, exportamos cultura, idioma y sobremesas que duran cuatro horas. Y aun así, seguimos siendo los malos.

Pero mira, si de algo podemos presumir es de que hemos sobrevivido cinco siglos de mala prensa internacional. Nos llamaron bárbaros, salvajes, imperialistas, católicos, toreros… y aquí seguimos, comiendo tapas y dando lecciones de historia a base de chistes.

Así que, al final, me quedo tranquila: si todo lo malo del mundo es “español”, entonces algo estaremos haciendo bien, porque seguimos siendo el villano favorito de la historia. Y oye, eso también es un mérito imperial. No conquistamos el mundo… pero conquistamos el imaginario colectivo. Que hablen mal, pero que hablen ¿no?. Porque si el Imperio español sigue dando titulares 500 años después… ¡eso sí que es dejar huella!

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