Antigua sí, pero con oído Os voy a contar una anécdota que todavía me da escalofríos… pero de los malos-malísimos , de los que no se curan ni con tila ni con sesión doble de Netflix. No, no hablo de un corte de luz viendo tu serie favorita. Hablo de algo más aterrador. De esos momentos en los que sientes cómo se derrumba todo lo que creías haber construido con amor, esfuerzo y buen gusto musical. Sí, amigos, os hablo de cuando tu hijo… canta reguetón por primera vez. Tomad aire. Bebed agua. Agarraos fuerte a lo que tengáis cerca. Pues nada, que un día cualquiera, soleado, inocente, lleno de posibilidades... mi hijo, que por aquel entonces era un enanujo angelical con más inocencia que dientes, llega del colegio como si nada, con su mochilita, su cara de “hoy he aprendido cosas útiles, mamá” y, de repente, empieza a canturrear . Yo, feliz, pensando que igual era una canción del recreo, de esas de corro y palmas… ¡JA! Inocente de mí. Lo que oigo es algo tipo: “Sin pijama,...
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No es una distopía, es un martes en España ¡Pero por favor! ¿Alguien me lo puede explicar? ¿Me lo traduce al lenguaje de los elfos? ¿O mejor aún, que me lo cante Omar Montes en autotune mientras hace un TikTok con filtros de billetes? Porque sinceramente, yo ya no entiendo NADA. Absolutamente nada. Y mira que he tocado temas, ¿eh? Vamos, tengo ya el bingo completo del absurdo moderno. Empezamos por esa fantasía de normalizar la okupación, que ahora resulta que si tienes casa y la cierras con llave, eres un opresor colonialista capitalista y, por tanto, mereces que te la "gestionen unos muchachos". Porque pagar un alquiler está tan pasado de moda como grabar música en casete. Ahora lo guay es invadir espacios ajenos y luego llorar en Instagram porque el dueño quiere... espera que lo diga bajito para que no me denuncien ... ¡vivir en SU casa! Y luego está lo del dinero en efectivo. Ese gran enemigo público número uno. Porque, claro, el problema de este país no es que la...
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Son mis amigas La vida… ¡Ay, la vida! Qué rápido pasa, ¿eh? Ya sé, ya sé, esto es un topicazo digno de frase de taza de “Mr. Wonderful” de lo más cursi que has visto en tu vida. Pero oye, por ñoño que suene, ¡es que es verdad, maldita sea! Un día estás comiéndote un Bollycao en el recreo y al siguiente estás pagando la cuota de la hipoteca y diciendo cosas como “el euríbor está por las nubes” . Flipante, ¿eh? Pero bueno, topicazo o no… es cierto. La vida vuela. Te despistas un segundo y ¡pum! Estás pagando el IBI, haciendo la compra en modo automático, y comprando cepillos de dientes por pack de tres en Amazon como si eso fuera el planazo del sábado. Qué romántico todo. ¿Os acordáis de cuando éramos jóvenes? Pero jóvenes de verdad, ¿eh? No este tipo de juventud postiza de “tengo 37 pero hago yoga y bebo zumo de apio así que me siento de 25”. NO. Me refiero a la juventud real , a la adolescencia pura, la que te da granos, emociones descontroladas y una resistencia a...