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San Valentín: De mártir del amor a mártir del consumismo Había una vez, en la maravillosa y nada violenta Roma del siglo III, un emperador llamado Claudio II "el Gótico" (porque en esa época no existían los filtros de Instagram, pero sí los apodos dramáticos). Este genio de la estrategia militar llegó a la conclusión de que el amor era un estorbo para la guerra, porque al parecer los soldados eran más efectivos cuando no estaban pensando en escribirle cartitas a sus novias. ¿Solución? Prohibir que los jóvenes se casaran. Pero aquí entra en escena nuestro rebelde con causa: Valentín, un sacerdote que, en lugar de preocuparse por cosas más urgentes, como la peste o las ejecuciones diarias, decidió que el amor merecía ganar esta batalla. Así que, desafiando la brillante ley imperial, empezó a casar a los pobres enamorados en secreto, convirtiéndose en el primer "wedding planner" clandestino de la historia. Además, en sus ratos libres, convirtió a unos cuantos al ...
  12 de febrero: Medio milenio después y seguimos… igual? Hoy 12 de febrero hace la friolera de 523 años, (para los de letras, en 1502), La reina Isabel la Católica se levantó con ganas de hacer historia y emitió un edicto que prohibía la práctica del islam en la Corona de Castilla. Si, si, lo que has leído, decidió que en Castilla solo había espacio para un único dios y prohibió la práctica del islam. Porque, claro, en la Edad Media, la diversidad era un concepto tan exótico como un cargador universal en 2025. Ahora bien, ¿te imaginas qué pasaría si intentara hacer algo así hoy en día? Bueno, seguramente Twitter (perdón, "X") estallaría en llamas, habría trending topics como #CanceladaIsabel, manifestaciones, comunicados institucionales y hasta un par de influencers llorando en TikTok. Vamos, que la Reina acabaría haciendo un vídeo con musiquita triste diciendo: "Siento mucho si alguien se ha sentido ofendido" , mientras la Inquisición de Internet decide si ...
   28 Ciencia vs. "Yo vi un video en YouTube" Anoche, como cualquier persona sensata y responsable, estaba perdiendo el tiempo haciendo zapping, a ver qué joya televisiva me encontraba. Y vaya si la encontré. De repente, caigo en un canal donde parece que hay un debate. Me detengo unos segundos, por pura curiosidad, a ver qué se cuece puede ser interesante. Pienso, como el ingenuo que todavía cree que la televisión puede ofrecer contenido inteligente. ¡Y madre mía, qué suerte la mía! A un lado de la mesa, unos señores que decían ser de ciencias, gente aburridísima que seguramente pasó años estudiando cosas como matemáticas, física y esas tonterías, (o sea, los empollones que en el colegio sí hacían los deberes). Al otro lado, dos individuos con la misma cara de estar descubriendo el fuego, con una vehemencia que ni en los mejores juicios de Hollywood, proclamaban con total seguridad, sin vergüenza, sin pestañear y sin un atisbo de duda en su ser: terraplanistas . Perdón...