Domingo aburrido, noticias y otras formas de tortura moderna


Domingo por la tarde… ese momento mágico en que el mundo se detiene, las calles se vacían y tú te quedas en casa, mirando al infinito, pensando: ‘¿Qué he hecho yo para merecer esto?’. Bueno, pues yo ahí estaba, en plan “reina del sofá”, con la tele de fondo, cuando se me han ido los pollos a patinar y me he quedado sola con mis pensamiento y ¡zas! Ahí ha llegado, de repente, sin avisar una noticia que he escuchado en la radio esta mañana, que no le había prestado atención, pero por lo visto se me ha quedado por ahí pululando. Atención al caso:
“¡El aceite de oliva va a subir! Porque este año ha sido muy seco y la producción va a bajar”.

Claro. Seco, seco, como el humor británico. Y yo escuchando eso pensando: ¿Perdona? ¿Seco? Si este año ha llovido más que en el diluvio universal, un arca estaba yo preparando en primavera. Vamos, que a mí me han salido nenúfares en el patio y hasta tengo caracoles con carnet de vecinos.

Pero claro, una ya tiene cierta edad y piensa: igual me falla la memoria, igual estoy senil, que puede ser perfectamente. Así que digo: voy a mirar en fuentes oficiales. Y ahí que me meto en la web de la AEMET, que es como la Wikipedia pero sin chistes, y leo:
Hasta el 5 de octubre de 2025, las precipitaciones acumuladas en España se mantienen dentro de los valores normales.
Vamos, que de sequía, ni rastro.
Nada, pero nada de nada, pantanos bien, agua bien. Mmmmm, A ver, señor de la radio de que sequía me esta usted hablando debido al cambio climatico… Yo ya no sé si me están informando o haciéndome un lavado mental.

Y yo, que soy masoca, digo: voy a investigar un poco más. Miro lo que dicen los agricultores sobre la aceituna este año y me sueltan:
“Según las estimaciones, la cosecha de aceituna para 2025/2026 se prevé en niveles medios, con 1.371.938 toneladas. Una caída del 3%”.
Y yo pensando: “¿Un 3% menos y me van a subir el aceite como si fuera oro líquido? ¡Pero si con un 3% menos, como mucho me quitas dos croquetas del plato!”

Pero espera, que el tema se pone de culebrón turco. Investigo un poco mas y resulta que el Ministerio de Agricultura dice que podríamos tener 1,8 millones de toneladas de aceite de oliva. O sea, no menos, sino ¡mucho más! Y como hay tanto, ¿qué hacen? Pues proponer una retirada obligatoria de aceite del mercado. Sí, sí, para “proteger los precios”. Vamos, que sobra aceite, pero me lo van a subir porque claro, hay que retirarlo para que no baje. La economía moderna: te sobra comida, subes el precio; te falta comida, subes el precio; respiras aire, te suben el precio y te cobran IVA.

Y para rematar, la CNMC, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, para la gente común, sale el 1 de octubre de 2025 diciendo que cuidado, que esta medida puede encarecer los precios y reducir la calidad y variedad. Ah, pero eso sí, “por el bien de todos”. ¿De todos? No, hombre, no. Que no cuela ya, esto va para los mismos de siempre, los que no pierden nunca.

Yo ya estaba con la vena del cuello como una maroma de puerto y a la que estaba mirando me tropiezo con otro notición.
Resulta que para 2027, gasolina 45 céntimos más cara por litro. Porque claro, hay que salvar el planeta del transporte por carretera. Del transporte de gente que va a trabajar para poder pagar impuestos. Eso es lo que está matando al planeta, dicen.
Y yo, imaginándome a estos señores diciendo es
to desde su jet privado, champán en mano, haciéndose un selfie, descojonandose de los curritos que van por debajo en sus cochecitos.

Es que te lo juro, yo ya no sé si hacerme una lobotomía voluntaria para no enterarme de nada y poder vivir feliz o salir a la calle en plan terminator ametralladora en mano.

Y lo peor no es eso, no. Lo peor es que aquí nadie dice nada. Nadie. La gente en plan: “Ah, sube el aceite. Ah, sube la gasolina. Bueno, pues me apunto a yoga a ver si se me pasa”. Es que nos merecemos esto y más. Nos merecemos que el aceite valga más que el whisky y que ir a la gasolinera sea como ir al casino.

Pues nada, aquí me quedo con lo que era un domingo aburrido, el café ya tan frío que parece gazpacho y mi cabeza resonando como un tambor en procesión. Porque ¿Qué nos queda? ¿Tostadas sin aceite y zapatillas con ruedas para ir a trabajar como si fuéramos las camareras de un mc auto de los años 50? La próxima vez que me dé por escuchar la radio… mejor me arranco las orejas, las meto en aceite (mientras quede) y las subasto en Wallapop.

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